Convertir, filtrar, ser tu propio altar

Árbol y albaComo dije por ahí, el sábado pasado me hice dreadlocks. Como cuando me tatué, fue para marcar un momento y no por el valor estético. En este caso es el fin de mi era laboral como desarrollador web freelancer, en favor de desarrollar mis propios emprendimientos web, cosa que vengo haciendo hace tiempo pero de manera part-time. Particularmente estoy “quemando los puentes”, haciendome más dificil mirar para atras y quebrar si las cosas se ponen turbulentas.

Pero la vida siempre nos mueve el tablero. Del sábado al lunes recibí dos tres propuestas de trabajo sobre sitios web. Mi cabeza empezó a girar buscando una decisión, pasando por los siguientes estadíos:

  1. Arrepentimiento: habiendo aceptado presupuestar/hablar sobre las propuestas, ya ni eso quiero.
  2. Culpa: esta gente me está ofreciendo trabajo, ¿Quién soy yo para desperdiciarlo en estos tiempos?
  3. Aceptación: pensar sobre como me las voy a arreglar: ¿Delego o ejecuto? ¿A quién? ¿Qué delego?
  4. Meditación: mucho pensar, mucho meditar.
  5. Iluminación: ¿Realmente quiero hacerlo? No, pero..
  6. Liberación: ni blanco, ni negro, hay grises: enfocarse en uno y no en las posibilidades.

Finalmente, una de las propuestas la rechacé, y la otra la “acorté”, deje solamente una parte que me beneficia en varias magnitudes, sin contar su valor económico. Pero lo que quiero transmitir de esta experiencia es:

No es la primera vez que me enfrento a esto: este mismo año renuncié a mi trabajo bajo dependencia para ser freelance y desde ahí di el “no-positivo” a 3 propuestas de empleo y varios proyectos. Esta vez fue simbólico por el contexto y su ironía.

PS: el título es reminiscente a una canción de Cerati, no pude resistirme.

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Uso Internet desde el año 1997, en el 2000 empecé a desarrollar sitios web y hace ya 5 años que me dedico profesionalmente a diseñar, programar y posicionar proyectos en Internet, tanto para terceros como emprendimientos personales.

Mi nombre es David y soy